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Temas

Productos químicos y desechos

Descripción

Productos químicos

La gestión ecológicamente racional de los “productos químicos tóxicos” es el tema del capítulo 19 del Programa 21. El uso de productos químicos es esencial para alcanzar los objetivos sociales y económicos de la comunidad mundial, y estos se pueden utilizar con un alto grado de seguridad si se siguen las mejores prácticas. Sin embargo, aún queda mucho por hacer. Dos de los principales problemas señalados en el Programa 21, en especial en los países en desarrollo, son:

1. la falta de información científica suficiente para la evaluación de riesgos; y
2. la falta de recursos de evaluación de los productos químicos para los que se dispone de datos.

En algunas de las zonas industriales más importantes del mundo, se ha seguido produciendo una gran contaminación química, con graves daños para la salud humana, las estructuras genéticas, los resultados reproductivos y el medio ambiente, y para la restauración se necesitarán inversiones cuantiosas y el desarrollo de técnicas nuevas.

El capítulo 19 contiene seis áreas de programas, a saber:

  • expansión y aceleración de la evaluación internacional de los riesgos de los productos químicos;

  • armonización de la clasificación y el etiquetado de los productos químicos;

  • intercambio de información sobre los productos químicos tóxicos y sobre el riesgo que entrañan los productos químicos;

  • organización de programas de reducción de riesgos;

  • fomento de la capacidad y los medios nacionales para la gestión de los productos químicos; y

  • prevención del tráfico internacional ilícito de productos tóxicos y peligrosos.

En el párrafo 23 del Plan de Aplicación de las Decisiones de Johannesburgo (2002), los Estados Miembros reafirmaron el compromiso, asumido en el Programa 21, de utilizar de manera racional los productos químicos durante su período de actividad y los desechos peligrosos con el fin de contribuir al desarrollo sostenible y proteger la salud humana y el medio ambiente, y, en particular de lograr que para 2020 los productos químicos se utilicen y produzcan siguiendo procedimientos científicos transparentes de evaluación de los riesgos y procedimientos científicos de gestión de los riesgos, teniendo en cuenta el principio de precaución enunciado en el principio 15 de la Declaración de Río sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo, de manera que se reduzcan al mínimo los efectos adversos de importancia que puedan tener en la salud humana y el medio ambiente, y apoyar a los países en desarrollo proporcionándoles asistencia técnica y financiera.

La atención prestada por el Programa 21 y el Plan de Aplicación de las Decisiones de Johannesburgo a la gestión racional de los productos químicos dio lugar a una serie de avances que culminaron en 2006 con la adopción de la Declaración de Dubái sobre la Gestión Internacional de Productos Químicos y el establecimiento oficial del Enfoque Estratégico para la Gestión de Productos Químicos a Nivel Internacional (SAICM).

En sus períodos de sesiones 2º, 5º, 18º y 19º, celebrados en 1994, 1997, 2010 y 2011, respectivamente, la Comisión sobre el Desarrollo Sostenible (CDS) mantuvo debates de fondo sobre la gestión racional de los productos químicos a lo largo de su ciclo de vida.

En el documento final de la Conferencia Río+20 (2012), “El futuro que queremos”, los Estados Miembros reafirmaron su compromiso de conseguir para 2020 una gestión racional de los productos químicos durante todo su ciclo de vida y de los desechos peligrosos de manera que se minimicen los efectos adversos significativos en la salud humana y el medio ambiente, como se indica en el Plan de Aplicación de las Decisiones de Johannesburgo. También pidieron una aplicación y fortalecimiento efectivos del SAICM.

En el documento “Transformar nuestro mundo: la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible”, los Estados Miembros se volvieron a comprometer a “reducir los efectos negativos de las actividades urbanas y de las sustancias químicas que son peligrosas para la salud y el medio ambiente, incluso mediante una gestión ecológicamente racional de los productos químicos y su utilización sin riesgos, la reducción y el reciclado de los desechos y un uso más eficiente del agua y la energía”. En la meta 3.9 del Objetivo de Desarrollo Sostenible 3, “garantizar una vida sana y promover el bienestar de todos a todas las edades”, los Estados Miembros decidieron, “para 2030, reducir sustancialmente el número de muertes y enfermedades producidas por productos químicos peligrosos y la contaminación del aire, el agua y el suelo”. En la meta 6.3 del Objetivo 6, “garantizar la disponibilidad y la gestión sostenible del agua y el saneamiento para todos”, los Estados Miembros decidieron, “de aquí a 2030, mejorar la calidad del agua reduciendo la contaminación, eliminando el vertimiento y minimizando la emisión de productos químicos y materiales peligrosos, reduciendo a la mitad el porcentaje de aguas residuales sin tratar y aumentando considerablemente el reciclado y la reutilización sin riesgos a nivel mundial”. En la meta 12.4 del Objetivo 12, “garantizar modalidades de consumo y producción sostenibles”, los Estados Miembros reiteraron el propósito consistente en, “de aquí a 2020, lograr la gestión ecológicamente racional de los productos químicos y de todos los desechos a lo largo de su ciclo de vida, de conformidad con los marcos internacionales convenidos, y reducir significativamente su liberación a la atmósfera, el agua y el suelo a fin de minimizar sus efectos adversos en la salud humana y el medio ambiente”.

 

Desechos (peligrosos)

El tema del capítulo 20 del Programa 21 es la “gestión ecológicamente racional de los desechos peligrosos”. De conformidad con el Programa 21, “para velar por la protección de la salud y del medio ambiente, una ordenación adecuada de los recursos naturales y un desarrollo sostenible, es de extrema importancia controlar eficazmente la producción, el almacenamiento, el tratamiento, el reciclado y la reutilización, el transporte, la recuperación y la eliminación de los desechos peligrosos”. Los elementos esenciales para lograrlo son la prevención de la producción de desechos peligrosos y la rehabilitación de los lugares contaminados, y para ambas cosas se requieren conocimientos, personas con experiencia, instalaciones adecuadas, recursos financieros y capacidades técnicas y científicas.

Entre las metas generales del capítulo 20 se encuentran las siguientes:

1. la prevención o reducción al mínimo de la producción de desechos peligrosos como parte de un sistema general integrado de producción menos contaminante;
2. la eliminación o reducción de los movimientos transfronterizos de desechos peligrosos hasta un mínimo;
3. la ratificación del Convenio de Basilea sobre el Control de los Movimientos Transfronterizos de los Desechos Peligrosos y su Eliminación;
4. la ratificación y plena aplicación de la Convención de Bamako relativa a la Prohibición de la Importación a África, la Fiscalización de los Movimientos Transfronterizos y la Gestión dentro de África de Desechos Peligrosos; y
5. la eliminación de la exportación de desechos peligrosos a países que prohíban la importación de esos desechos.

La Comisión sobre el Desarrollo Sostenible (CDS), en sus períodos de sesiones 2º, 5º, 7º, 18º y 19º, y la Asamblea General, en su decimonoveno período extraordinario de sesiones, mantuvieron debates sobre la gestión de los desechos peligrosos.

En el párrafo 23 del Plan de Aplicación de las Decisiones de Johannesburgo (2002), los Estados Miembros reafirmaron el compromiso, asumido en el Programa 21, de utilizar de manera racional los productos químicos durante su período de actividad y los desechos peligrosos con el fin de contribuir al desarrollo sostenible y proteger la salud humana y el medio ambiente.

En 2004, en la séptima reunión de la Conferencia de las Partes en el Convenio de Basilea sobre el Control de los Movimientos Transfronterizos de los Desechos Peligrosos y su Eliminación, se aprobó la Declaración Ministerial sobre las Alianzas para Hacer Frente al Problema de los Desechos a Nivel Mundial. La Declaración reconoce que la gestión ambientalmente racional de los desechos peligrosos forma parte de las cuestiones de la protección del agua, la mejora del saneamiento, la gestión de los residuos sólidos y el desarrollo económico y social, de carácter más amplio. Pide que se reduzcan los efectos de los desechos peligrosos en la salud humana y el medio ambiente, y promueve un cambio fundamental desde un enfoque centrado en las medidas correctivas hacia un planteamiento orientado a las medidas preventivas, como la reducción de desechos en la fuente, la reutilización, el reciclaje y la recuperación. Reconoce la importancia de movilizar recursos financieros nuevos y adicionales para forjar alianzas que permitan afrontar el reto global que plantean los desechos en todo el mundo.

En el documento final de la Conferencia Río+20 (2012), “El futuro que queremos”, los Estados Miembros reafirmaron su compromiso de conseguir para 2020 una gestión racional de los productos químicos durante todo su ciclo de vida y de los desechos peligrosos de manera que se minimicen los efectos adversos significativos en la salud humana y el medio ambiente, como se indica en el Plan de Aplicación de las Decisiones de Johannesburgo.


 

Desechos (sólidos)

El capítulo 21 del Programa 21 trata sobre la gestión de los desechos sólidos y las aguas cloacales.

Tal y como se indica en el capítulo 21, los desechos sólidos comprenden todos los residuos domésticos y los desechos no peligrosos, como los desechos comerciales e institucionales, las basuras de la calle y los escombros de la construcción y, en algunos países, los desechos humanos. Los desechos peligrosos a menudo se mezclan con otros residuos, lo que plantea determinados problemas de gestión.

La Comisión sobre el Desarrollo Sostenible (CDS), en sus períodos de sesiones 2º, 5º, 6º, 7º, 18º y 19º, tomó en consideración el capítulo 21.

En la Cumbre Mundial sobre el Desarrollo Sostenible de 2002, los Gobiernos reafirmaron la importancia de la gestión de los desechos sólidos. Pidieron que se prestase una atención prioritaria a la prevención y la minimización de la producción de desechos, su reutilización y su reciclaje. También pidieron el desarrollo de sistemas ambientalmente racionales para la eliminación de desechos, como la tecnología que convierte los residuos en energía.

En el documento “Transformar nuestro mundo: la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible”, en la meta 11.6 del Objetivo de Desarrollo Sostenible 11, “lograr que las ciudades y los asentamientos humanos sean inclusivos, seguros, resilientes y sostenibles”, los Estados Miembros decidieron, “de aquí a 2030, reducir el impacto ambiental negativo per cápita de las ciudades, incluso prestando especial atención a la calidad del aire y la gestión de los desechos municipales y de otro tipo”. En el Objetivo 12, “garantizar modalidades de consumo y producción sostenibles”, los Estados Miembros también decidieron, en la meta 12.3, “de aquí a 2030, reducir a la mitad el desperdicio de alimentos per cápita mundial en la venta al por menor y a nivel de los consumidores y reducir las pérdidas de alimentos en las cadenas de producción y suministro, incluidas las pérdidas posteriores a la cosecha”, y reiteraron, en la meta 12.4, el propósito de, “de aquí a 2020, lograr la gestión ecológicamente racional de los productos químicos y de todos los desechos a lo largo de su ciclo de vida, de conformidad con los marcos internacionales convenidos, y reducir significativamente su liberación a la atmósfera, el agua y el suelo a fin de minimizar sus efectos adversos en la salud humana y el medio ambiente”. En la meta 12.5, los Estados Miembros decidieron “de aquí a 2030, reducir considerablemente la generación de desechos mediante actividades de prevención, reducción, reciclado y reutilización”.

Para obtener más información, consulte el sitio web del PNUMA sobre la gestión de desechos.

 

Desechos (radiactivos)

El capítulo 22 del Programa 21 trata sobre la gestión inocua y ecológicamente racional de los desechos radiactivos. En el capítulo se señala que los riesgos radiológicos y de seguridad de los desechos radiactivos varían de muy bajos en los desechos de corta vida y bajo nivel de radiactividad hasta muy altos en los desechos de alto nivel de radiactividad. Se generan anualmente en todo el mundo alrededor de 200.000 metros cúbicos de desechos de nivel bajo e intermedio y 10.000 metros cúbicos de desechos de alto nivel de radiactividad (además de los combustibles nucleares consumidos destinados a su eliminación definitiva) de la producción de energía nuclear, y estos volúmenes están aumentando.

El objetivo del capítulo 22 es velar por la gestión, el transporte, el almacenamiento y la eliminación de manera inocua de los desechos radiactivos, con miras a proteger la salud humana y el medio ambiente, en el marco más amplio de un enfoque interactivo e integrado de la gestión de los desechos nucleares y la seguridad.

La Comisión sobre el Desarrollo Sostenible (CDS) abordó la seguridad de los desechos radiactivos en su 5º período de sesiones de 1997, en su 7º período de sesiones de 1999, con relación a los movimientos transfronterizos de esos desechos, y de nuevo en su 9º período de sesiones de 2001, con relación a las tecnologías de energía nuclear.

Como resultado de sus deliberaciones al respecto, la Cumbre Mundial sobre el Desarrollo Sostenible de 2002 subrayó la importancia de contar con medidas eficaces en materia de responsabilidad para el transporte marítimo internacional y otros movimientos transfronterizos de material radiactivo, desechos radiactivos y combustible nuclear gastado, y alentó a los Gobiernos a examinar y mejorar las medidas y los reglamentos convenidos internacionalmente en lo que respecta a la manipulación, el transporte y la eliminación de estos desechos de forma segura.