United NationsDepartamento de Asuntos Económicos y Sociales Desarrollo Sostenible
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Desarrollo de la capacidad

Descripción

Nuestro enfoque hacia el desarrollo de la capacidad

Las actividades de desarrollo de la capacidad de la División promueven la aplicación de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, la Trayectoria de Samoa y otros objetivos de desarrollo convenidos internacionalmente, siguiendo la orientación de los resultados de los órganos intergubernamentales de las Naciones Unidas con respecto a los tres pilares del desarrollo sostenible: social, económico y ambiental.

Las actividades de creación de capacidad también tienen por objeto fortalecer y mantener las capacidades de los Estados y las sociedades de diseñar y poner en práctica estrategias que reduzcan al mínimo los efectos negativos de las crisis sociales, económicas y ambientales de hoy en día y los nuevos desafíos. Como punto de partida transversal, las actividades de creación de capacidad promueven la integración de la Agenda 2030 y los ODS en los marcos nacionales de planificación del desarrollo sostenible al compartir las enseñanzas extraídas y las buenas prácticas a través de talleres y eventos relacionados.

Las actividades de la División también conectan la Agenda 2030 y otros objetivos de desarrollo convenidos internacionalmente con determinadas esferas sectoriales, entre ellas, la energía sostenible, el agua y el saneamiento, los océanos y la economía azul, las regiones y las ciudades, la reducción del riesgo de desastres, la ciencia y la tecnología, y la promoción de las microempresas y pequeñas y medianas empresas (mipymes). Las actividades tratan de promover los enfoques transversales y el valor de la participación de las partes interesadas en la planificación y la adopción de decisiones.

Se llevan a cabo actividades de desarrollo de la capacidad basadas en la demanda de manera conjunta con los asociados, incluidas nuestras dos oficinas de proyectos fuera de la Sede (la UNOSD y el Centro de las Naciones Unidas para el Desarrollo Regional), así como las comisiones regionales de las Naciones Unidas, otras entidades de la Organización y las oficinas de los coordinadores residentes de las Naciones Unidas. Entre los países destinatarios se encuentran los interesados en el seguimiento posterior a la elaboración del informe de un examen nacional voluntario, además de los países en situaciones especiales, sobre todo los PMA y los PEID. Las actividades se financian a través del programa ordinario de cooperación técnica (POCT), la Cuenta para el Desarrollo y diversas fuentes extrapresupuestarias.

La Agenda 2030 y la creación de capacidad

La Agenda 2030 reconoce que la creación de capacidad forma parte de los medios de implementación de los ODS (párrafo 41). Cada ODS contiene metas relacionadas con los medios de implementación, incluida la creación de capacidad. Además, el ODS 17, que engloba los medios de implementación y la Alianza Mundial para el Desarrollo Sostenible, contiene la meta 17.9, cuyo propósito consiste en “aumentar el apoyo internacional para realizar actividades de creación de capacidad eficaces y específicas en los países en desarrollo a fin de respaldar los planes nacionales de implementación de todos los Objetivos de Desarrollo Sostenible, incluso mediante la cooperación Norte‑Sur, Sur‑Sur y triangular”.

 

Creación de capacidad para la aplicación de la Agenda 2030: lo que hacemos

 

Creación de capacidad: contexto histórico

Hace tiempo que la creación de capacidad está reconocida como uno de los medios de implementación para la consecución del desarrollo sostenible. Esto se refleja en los documentos finales y los planes de acción aprobados por las principales conferencias internacionales sobre el desarrollo sostenible. El Programa 21, aprobado en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo de 1992, aborda la creación de capacidad en su capítulo 37. La Comisión de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo Sostenible, en sus períodos de sesiones (1996), (1997) y (1998), y la Asamblea General de las Naciones Unidas, en su período extraordinario de sesiones para examinar la ejecución del Programa 21 (1997), tomaron decisiones relativas a la creación de capacidad. El Plan de Aplicación de las Decisiones de Johannesburgo, aprobado en la Cumbre Mundial sobre el Desarrollo Sostenible de 2002, también reconoció la importancia de la creación de capacidad para el logro del desarrollo sostenible. Del mismo modo, el documento final de la Conferencia Río+20, “El futuro que queremos”, hizo hincapié en la necesidad de crear mayor capacidad para el desarrollo sostenible y de fortalecer la cooperación técnica y científica. En el contexto de los pequeños Estados insulares en desarrollo, la creación de capacidad también se reconoce como una cuestión clave en la Trayectoria de Samoa de 2014 para una amplia gama de esferas, como el cambio climático, la energía sostenible, la sostenibilidad de los océanos, la gestión de los productos químicos y los desechos, y la financiación.