Cuba
MISION PERMANENTE DE CUBA
ANTE LAS NACIONES UNIDAS
315 LEXINGTON AVENUE
NEW YORK, N.Y.10016
INTERVENCIÓN DE LA DELEGACIÓN DE CUBA EN LA
SESIÓN DEL 2DO PREPCOM SOBRE EL TEMA DE LA
ECONOMÍA VERDE PARA LA ERRADICACIÓN DE LA
POBREZA EN EL MARCO DE LA CONFERENCIA DE LAS
NACIONES UNIDAS SOBRE DESARROLLO SOSTENIBLE, 7
DE MARZO 2011.
Señor Presidente.
La delegación de Cuba se asocia a la declaración realizada por la
distinguida representante de Argentina, en su calidad de
presidente del G77 más China, así como a la declaración
realizada por Granada, a nombre de la AOSIS.
Sr. Presidente:
En cuanto al tema que nos ocupa, nuestro país reconoce que en
el debate actual para lograr una definición consensuada
alrededor del concepto de economía verde, se han presentado
enfoques con un conjunto de elementos positivos, como el logro
de una imbricación en los canales de toma de decisión
económica, el aumento de la eficiencia energética, la reducción
de los insumos productivos, la modificación del consumo, la
máxima explotación del reciclaje y el reuso, la introducción de las
producciones limpias y la aplicación de los impuestos verdes y
otros instrumentos económicos para el medio ambiente.
Al propio tiempo, nuestra delegación considera que estos
elementos están indivisiblemente sujetos a las siguientes
condiciones:
- Supeditar la economía verde a los Principios acordados en
la Cumbre Mundial sobre Medio Ambiente y Desarrollo de
Río y reiterados en la Conferencia de Johannesburgo.
- Modificar los insostenibles patrones de producción y
consumo y la distribución del ingreso, elementos que se
encuentran en la base de la pobreza en los países del Sur.
Todo ello debe comenzar por los países desarrollados, tal y
como fuera acordado en Johannesburgo, y en pleno respeto
al principio de las responsabilidades comunes pero
diferenciadas.
- Asegurar a los PED los medios financieros necesarios y la
transferencia de las tecnologías y el “know-how” requeridos
para la implementación general de las medidas que
requeriría el paso a un modelo económico menos intensivo
en carbono.
- Despojar los mercados internacionales del intercambio
desigual que los caracteriza y propiciar la colaboración y la
ayuda oficial al desarrollo.
No obstante, tomando en cuenta la evolución de los debates en
torno al tema de la economía verde durante este último período,
vemos con preocupación que se pretende enfocar esta cuestión
por los países desarrollados como la nueva estrategia para
alcanzar el desarrollo sostenible, en detrimento del cumplimiento
de sus compromisos en este ámbito.
Para algunos, la llamada “economía verde” es un intento de
imponer un nuevo paradigma como alternativa al desarrollo
sostenible, toda vez que el fracasado neoliberalismo demostró
su incapacidad de propiciar desarrollo y mucho menos con
carácter sostenible.
La entronización del concepto no puede significar la introducción
de nuevos tipos de proteccionismo que afecten particularmente a
los países en desarrollo.
Este peligro está presente en las políticas que propugnan países
desarrollados en la OMC y otros Foros como la ILO y el propio
PNUMA, diseñadas para crear nuevos espacios de mercado para
sus exportaciones puesto que estos países cuentan con las
condiciones para aplicar las nuevas tecnologías y estándares
ambientales en sus sistemas productivos.
En otras palabras, el principal problema de las propuestas que
hemos escuchado es la falta de claridad sobre cómo podría
producirse un cambio sustantivo en los actuales patrones de
producción y consumo insostenibles, y no un mero rediseño del
modelo económico neoliberal, enmascarado bajo el
“reverdecimiento de la tecnología” y la ampliación de los
mercados.
En las definiciones que se han planteado, no se consideran los
necesarios cambios estructurales que hay que obrar en los
modelos actuales de desarrollo. Por el contrario, hasta ahora sus
líneas principales están dirigidas a temas como la energía, el
transporte o los desechos y no al ámbito de la macroeconomía, lo
que significa que la esencia del modelo económico seguiría
inalterable.
Aunque los documentos sobre el tema reconocen que es
imprescindible erradicar la pobreza como condición ineludible
para el logro del desarrollo sostenible, no abordan cómo esto se
logrará a partir de la implementación de la llamada economía
verde. En el modelo que se propone no se hace referencia al
respeto de los principios acordados en la Cumbre de Río sobre
todo el principio 7 de las responsabilidades comunes pero
diferenciadas.
Cuba considera que el concepto de “economía verde” está en
construcción y tiene por el momento un ámbito de aplicación aún
muy limitado, pues no comprende todas las facetas y estadíos del
desarrollo, al carecer de un enfoque multidimensional y
multisectorial.
Esperamos que estos elementos sean debidamente tomados en
cuenta en las futuras discusiones sobre el tema para tratar de
arribar a una definición intergubernamental consensuada sobre
este concepto.
Muchas gracias.
ANTE LAS NACIONES UNIDAS
315 LEXINGTON AVENUE
NEW YORK, N.Y.10016
INTERVENCIÓN DE LA DELEGACIÓN DE CUBA EN LA
SESIÓN DEL 2DO PREPCOM SOBRE EL TEMA DE LA
ECONOMÍA VERDE PARA LA ERRADICACIÓN DE LA
POBREZA EN EL MARCO DE LA CONFERENCIA DE LAS
NACIONES UNIDAS SOBRE DESARROLLO SOSTENIBLE, 7
DE MARZO 2011.
Señor Presidente.
La delegación de Cuba se asocia a la declaración realizada por la
distinguida representante de Argentina, en su calidad de
presidente del G77 más China, así como a la declaración
realizada por Granada, a nombre de la AOSIS.
Sr. Presidente:
En cuanto al tema que nos ocupa, nuestro país reconoce que en
el debate actual para lograr una definición consensuada
alrededor del concepto de economía verde, se han presentado
enfoques con un conjunto de elementos positivos, como el logro
de una imbricación en los canales de toma de decisión
económica, el aumento de la eficiencia energética, la reducción
de los insumos productivos, la modificación del consumo, la
máxima explotación del reciclaje y el reuso, la introducción de las
producciones limpias y la aplicación de los impuestos verdes y
otros instrumentos económicos para el medio ambiente.
Al propio tiempo, nuestra delegación considera que estos
elementos están indivisiblemente sujetos a las siguientes
condiciones:
- Supeditar la economía verde a los Principios acordados en
la Cumbre Mundial sobre Medio Ambiente y Desarrollo de
Río y reiterados en la Conferencia de Johannesburgo.
- Modificar los insostenibles patrones de producción y
consumo y la distribución del ingreso, elementos que se
encuentran en la base de la pobreza en los países del Sur.
Todo ello debe comenzar por los países desarrollados, tal y
como fuera acordado en Johannesburgo, y en pleno respeto
al principio de las responsabilidades comunes pero
diferenciadas.
- Asegurar a los PED los medios financieros necesarios y la
transferencia de las tecnologías y el “know-how” requeridos
para la implementación general de las medidas que
requeriría el paso a un modelo económico menos intensivo
en carbono.
- Despojar los mercados internacionales del intercambio
desigual que los caracteriza y propiciar la colaboración y la
ayuda oficial al desarrollo.
No obstante, tomando en cuenta la evolución de los debates en
torno al tema de la economía verde durante este último período,
vemos con preocupación que se pretende enfocar esta cuestión
por los países desarrollados como la nueva estrategia para
alcanzar el desarrollo sostenible, en detrimento del cumplimiento
de sus compromisos en este ámbito.
Para algunos, la llamada “economía verde” es un intento de
imponer un nuevo paradigma como alternativa al desarrollo
sostenible, toda vez que el fracasado neoliberalismo demostró
su incapacidad de propiciar desarrollo y mucho menos con
carácter sostenible.
La entronización del concepto no puede significar la introducción
de nuevos tipos de proteccionismo que afecten particularmente a
los países en desarrollo.
Este peligro está presente en las políticas que propugnan países
desarrollados en la OMC y otros Foros como la ILO y el propio
PNUMA, diseñadas para crear nuevos espacios de mercado para
sus exportaciones puesto que estos países cuentan con las
condiciones para aplicar las nuevas tecnologías y estándares
ambientales en sus sistemas productivos.
En otras palabras, el principal problema de las propuestas que
hemos escuchado es la falta de claridad sobre cómo podría
producirse un cambio sustantivo en los actuales patrones de
producción y consumo insostenibles, y no un mero rediseño del
modelo económico neoliberal, enmascarado bajo el
“reverdecimiento de la tecnología” y la ampliación de los
mercados.
En las definiciones que se han planteado, no se consideran los
necesarios cambios estructurales que hay que obrar en los
modelos actuales de desarrollo. Por el contrario, hasta ahora sus
líneas principales están dirigidas a temas como la energía, el
transporte o los desechos y no al ámbito de la macroeconomía, lo
que significa que la esencia del modelo económico seguiría
inalterable.
Aunque los documentos sobre el tema reconocen que es
imprescindible erradicar la pobreza como condición ineludible
para el logro del desarrollo sostenible, no abordan cómo esto se
logrará a partir de la implementación de la llamada economía
verde. En el modelo que se propone no se hace referencia al
respeto de los principios acordados en la Cumbre de Río sobre
todo el principio 7 de las responsabilidades comunes pero
diferenciadas.
Cuba considera que el concepto de “economía verde” está en
construcción y tiene por el momento un ámbito de aplicación aún
muy limitado, pues no comprende todas las facetas y estadíos del
desarrollo, al carecer de un enfoque multidimensional y
multisectorial.
Esperamos que estos elementos sean debidamente tomados en
cuenta en las futuras discusiones sobre el tema para tratar de
arribar a una definición intergubernamental consensuada sobre
este concepto.
Muchas gracias.
Stakeholders